miércoles, 10 de febrero de 2010

Hacia un nuevo destino. (I)



El relieve español era ya un miembro más de nuestra pequeña familia, si se podía llamar así a lo que mi padre y yo habíamos formado desde el fallecimiento de mi madre. Cada diez meses a lo sumo llegaba el fatídico mensaje, llamada o correo del periódico en que mi padre gastaba su tiempo vivamente, poniendo todo su empeño y su alma en su trabajo, comunicándole que se anunciaba un nuevo traslado. Las cosas no habían sido así hacía unos años.
Miré de nuevo por la ventanilla del Jeep plateado que tantos kilómetros de la geografía española llevaba recorridos. De Cataluña a Galicia; de Galicia a País Vasco; de las tierras altas hasta la sureña Andalucía; a Sevilla, con su color especial y con su Feria de Abril; a la solitaria Extremadura. Por extraño que pareciera aún no había empezado a aborrecer mi país, y quizá fuera por la pasión que mi padre, Matías, mostraba por el en cada uno de los reportajes que hacía. Tenía un humilde empleo en un importante periódico español, hacía las funciones de fotógrafo y escritor. Era todo un bohemio, y de tal palo tal astilla, como bien dice el refranero.
Pude distinguir algunos carteles de señalización, muchos más seguidos que en nuestra travesía por Castilla. Madrid. Guadalajara. Toledo. Indudablemente indicaban la proximidad que había entre la capital y nosotros. Hacía muchos años que no visitaba Madrid, o al menos eso me parecía a mí...quizá jamás hubiera estado.
-¿Que tal lo llevas hijo?- la voz de mi padre sonó como un molesto despertador en una mañana de resaca.
-Eh...-lo pensé un momento, desviando mi mirada distraída de la ventanilla.-Bien, papá-intenté acompañar a mis palabras con una sonrisa deseando que la misma quedara plasmada en el tono de mi voz. Por la expresión cómplice de mi padre en el retrovisor pude deducir que así había sido. Las mentiras merecían la pena si conseguían sacarle una sonrisa.
Le dí de nuevo al play de mi mp4. The Kooks comenzaron a sonar otra vez. Seaside, sin duda una de mis canciones predilectas. Cerré los ojos, deseando dormirme y no pensar en lo que me esperaba...Otra vez. Pero el ardiente sol de primeros de Septiembre que me impactaba de lleno en la cara me lo ponía difícil. Dios, ya había perdido la cuenta de las veces que había sido el chico nuevo del instituto, ese que va siempre solo, acompañado de su mochila, su música y su tabla, ese que pasa de prestar atención a alguien, porque sabe que a no mucho tardar tendrá que sacarle de su vida. "Bueno, venía a despedirme. El trabajo de mi padre...Ya sabes" Era asqueroso.

Noté a duras penas como el gentío se iba callando, les seguía viendo saltar y agitar el pelo como locos, dejando atrás todos los problemas, deseando desaparecer del mundo y mezclarse con los acordes de mi guitarra. Contemplé mi alrededor sorprendido, viendo como todo el mundo me aclamaba ¿A mí? A mí a los que estaban conmigo en el escenario...¿Kurt Cobain? Si, podía oírle cantar perfectamente Smells like teen spirit y en mis manos estaba la guitarra que en el minuto 3:15 tenía en su poder el solo, y...
-¿Qué cojones..?-un claxon profundo y molesto deshizo la burbuja, mi Fender, a Kurt, el escenario, los gritos y paré instintivamente la canción. Me aparté el pelo rubio de la cara y miré la lista de reproducción. Era obvio el porqué de mi sueño. Miré al frente para ver como mi padre azotaba el volante haciendo sonar el claxon mientras chillaba enfurecido a algo o alguien.
-¿Qué haces?-pregunté aún con la voz algo algo gastada y adormilada. Cualquiera diría que había estado en un concierto de rock auténtico y genuino, incluso podía sentir la huella de las cuerdas de la guitarra en las yemas de mis dedos.
-¡Odio Madrid! No se como no se mueren todos de un infarto.-bufó mientas daba un volantazo adelantando a un ofendido taxista y a varios coches que parecían más ir de paseo que por pleno Paseo de la Castellana. Resoplé y me dejé caer sobre el respaldo, disfrutando de la tranquilidad de un paso de cebra en rojo. Sin duda la gente en Madrid tenía una esencia especial, todos parecían más ocupados, refinados e interesantes que lo que recordaba en Barcelona. Sin duda Barna era mas hippie...Miré atento para ver pasar a la gente que atravesaba el paso de cebra, pero quien llamó mi atención no fue ninguno de ellos. Una moto se paró peligrosamente cerca de nosotros, al lado de la acera, juraría que era una Vespa. Dos muchachas esbeltas y divertidas bajaron de ella mientras se desprendían de sus cascos y de agitaban el pelo coquetas, sabiendo que atraerían miradas. Incluida la mía, hecho extraño a decir verdad. Era pelirroja, sonrisa juguetona y mirada pícara. Hablaba con rapidez a la otra muchacha.
-Toca el claxon- le impuse a mi padre mientras le ponía una mano en el hombre
-¿Cómo dices?-preguntó algo absorto por mi petición
-Tú hazlo-pedí de nuevo impacientándome mientras miraba el disco aún en color rojo.
Mi intuición no me falló, era de las típicas que siempre miran. Sus ojos se desviaron en la dirección de los míos, se encontraron un segundo y el coche arrancó. Yo sonreí casi para mi mismo y ella hizo un gesto con la mano con aires de suficiencia para después dedicarme el último segundo de su atención y volver a prestársela a su abundante melena rojiza.
-¿A qué ha venido eso, André?-no sabía si su tono era de verdadera curiosidad o si estaba un poco mosqueado por la actitud infantil tan poco propia de mí. Dejé un espacio de silencio antes de contestar.
-Simplemente quería comprobar una cosa. Da igual...-deseé que olvidara el tema.
No hubo más contestación por su parte.Volví a recordarla ¿Cómo se llamaría? ¿Dónde viviría? Bah ¿Por qué mierdas me interesaba yo por eso? Nos habíamos mirado unos instantes, nada más y seguro que ella pensando quien coño era aquel adolescente baboso de la ventanilla del sucio y raído Jeep.
-¿Sabes? Creo que a lo mejor puede gustarme Madrid...-dije sin más, sin ni siquiera molestarme en escuchar las palabras de mi padre. Le di al play de nuevo. Kurt y yo teníamos una cuenta pendiente.

 
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Lady Carmesí by Sofía Soltero Gonzalez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-Sin obras derivadas 3.0 España License.